30.10.15

  : Yo tenía cuatro años, nueve meses y cuatro días. 
Él, ochenta. 
Aun así, la diferencia de edad
se disolvió tan perfectamente 
como una aspirina en un vaso de agua :

"Si mis padres se hubieran detenido un bendito momento,
si se hubieran parado un instante 
y se hubieran quedado callados en el silencio, 
habrían oído el ruido que hacía 
el corazón de mi hermano al partirse en dos.
Pero no oyeron nada, salvo el sonido de 
las olas y el canto de los pájaros"

( Nunca quisimos conquistar el  mundo,
sólo nuestros miedos.
No nos relacionábamos unos con otros aunque,
en algún lugar, nuestros recuerdos
sí que lo hicieron )

: Los relojes se pondrían en cero y
volveríamos a empezar. Podríamos
volver a empezar, 
pero yo sabía que no lo haríamos. 
Nada volvería a empezar.
El mundo seguía igual,
sólo que un poco peor :

" Nada permanece olvidado 
durante mucho tiempo "

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